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¿Por qué hay empresas que tienen la certificación pero no mejoran?


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Tiempo de lectura: 3 minutos


Es común escuchar sobre empresas que han certificado normas pero que ello no ayudó a mejorar sus procesos.

En esos casos pido ver qué documentación usaron al momento de la certificación y casi siempre observo lo mismo: tienen procedimientos implementados que sirven para cumplir estrictamente con el punto de la norma en cuestión, pero no ayudan a la empresa en su gestión diaria.

Como ejemplo típico de esta situación están las famosas “Tablas de Evaluación de Proveedores” que se repiten empresa a empresa, con muy pocas variantes.

En este ejemplo real vemos que la empresa debe poner un listado de sus proveedores, sin diferencias rubros y colocarles “a dedo” una puntuación del 1 al 10 (tipo examen de escuela) en aspectos tales como Precio, Cumplimiento de Plazos de Entrega, Condiciones de Pago, Cumplimiento de Especificaciones Técnicas, etc y termina con un puntaje final, resultante del promedio ponderado de los puntajes por aspecto.

Este tipo de tablas tienen varios cuestionamientos a saber:

  • Mezclan en una misma bolsa proveedores de distintos rubros, comparando el proveedor de chapas con la empresa de energía eléctrica
  • No distinguen entre distintos productos/servicios que nos puede ofrecer un mismo proveedor
  • No señala qué es lo que la empresa necesita de ese proveedor
    Obliga a estimar un puntaje en rubros donde hay una apreciación cualitativa (¿Qué puntaje le ponemos al proveedor que nos permite pagar con cheques de terceros a 30 días?)
  • Si tengo 2 proveedores del mismo insumo con un puntaje de 8 y otro de 7 ¿Le debo comprar siempre al de 8?
  • ¿Cómo es el mecanismo de actualización de los puntajes ante las variaciones en las condiciones de los proveedores en aspecto tales como Precio y/o Condiciones de Pago?

La falta de utilidad de esas herramientas

El cuestionamiento final sobre estas implementaciones, pero a su vez el más importante, es que cuando se les pregunta a los responsables de compra de estas empresas si usan esta tabla a la hora de comprar, casi ninguno responde que sí.

Responden que sólo la hicieron porque el consultor les pidió que la llenen para el día de la Auditoría de Certificación.

Este es sólo un ejemplo de los miles que se pueden mencionar respecto a las implementaciones prehechas, que logran certificaciones rápidas y amigables al auditor (así no tiene que pensar mucho si la interpretación del punto de la norma se ajusta a la misma).

Estas implementaciones no mejoran los procesos de la empresa que las llevó a cabo. Simplemente les dio un certificado rápido y sin mucho esfuerzo.

Es entonces que vemos tantas empresas con hermosos certificados puestos en la pared, pero que siguen gestionándose como un “bolichito” y con la misma desorganización de siempre.

Esto contribuye a un descreimiento general de la norma porque las empresas que la implementaron de buena fe vieron que pasaron las auditorías y consiguieron el certificado, sin embargo, en realidad la gestión no mejoró.

También afecta desde el punto de vista del cliente, que compran a proveedores certificados, pero que no tienen mejor performance que aquellos que no tienen el cuadrito.

¡El certificado por sí mismo es un anzuelo sin carnada!

Si sentís que tu empresa está en esta situación, podemos ayudarte.

Te ofrecemos un diagnóstico y plan de trabajo sin cargo. Al menos te llevarás una idea de por dónde es el camino hacia la mejora.