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Certifiqué una norma, ¿y ahora?


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Tiempo de lectura: 4 minutos


Ya hemos hablado sobre las empresas que prácticamente han “comprado” los certificados pero eso no les ha traído mejoras en su productividad o eficacia.

Sin embargo, este asunto no puede abstraerse del contexto en el que vivimos donde la imagen pareciera ser más importante que el contenido.

Y es por eso que hay más presupuestos en los departamentos de marketing que en los de desarrollo.

Esto termina siendo un anzuelo sin carnada y hoy rápidamente salen a la luz las empresas que, más allá de los certificados que puedan presentar, pueden ser buenos proveedores o aliados.

El certificado no es el fin del camino

También está el caso de la empresa que trabaja a conciencia e implementa un sistema de gestión adaptado a sus procesos y obtiene nuevos y mejores niveles de eficacia y productividad.

Pero este no es el fin del camino ni el certificado garantiza un nivel de excelencia.

Hoy podríamos decir que implementar y certificar una ISO 9001 es como finalizar la escuela primaria.

Hoy un pibe de 12 años que terminó la escuela primaria ya no es más analfabeto y de hecho es confiable para pedirle que nos alcance una botella que dice “aceite” en su etiqueta o mandarlo a la esquina con $100 a comprar un producto de $80 y vuelva efectivamente con $20.

Sin embargo, de ninguna manera podemos decir que este muchacho tiene un desempeño de excelencia por sólo presentar el certificado analítico del nivel primario.

La ISO 9001 es la base para pasar de un “boliche” a una empresa, pero el camino hacia la excelencia debe seguir.

¿Qué hay más allá de la certificación?

Cuando pensamos en alcanzar la excelencia, aparecen las herramientas de la Mejora Continua que van más allá del simple cumplimiento del punto de la norma correspondiente.

Por ejemplo, el Kaizen, Kanban, Design Thinking, herramientas ágiles, etc., van superando el mero cumplimiento de determinado punto de la ISO 9001.

Pero el certificado será el mismo. No hay más niveles dentro de esa norma.

Otro camino hacia la excelencia es la implementación de otras normas. Aparecen allí normas ambientales, de seguridad, de Compliance, etc., dependiendo del rubro en el que se desenvuelve la empresa, así como existen secundarios con orientación técnica, comercial o humanística.

En estos casos ya pasamos de un mero Sistema de Gestión de la Calidad con foco en el cliente a un Sistema Integrado de Gestión con foco en múltiples grupos de interés que hacen a la gestión integral de la organización.

En definitiva, y esto será objeto de otro artículo de la unidad de negocios de Sostenibilidad y Compliance, podemos hoy decir que la Sostenibilidad de una organización está ligada al cumplimiento de requisitos y expectativas de todos los grupos de interés con que interactúa.

Conclusión

-¿Es importante la ISO 9001? Sí, porque es la base para ordenar los procesos de cualquier organización.

-¿Es importante la certificación? Sí, porque es la forma de demostrar a los terceros que no conocen a la empresa que ese nivel ha sido alcanzado

-¿Toda empresa certificada me da la tranquilidad de una excelencia en sus operaciones? No, me da la tranquilidad de poder hablar un lenguaje en común, pero eso no me garantice que esté al nivel de los requisitos de sus clientes.

-¿Hay un camino más allá de la certificación? Definitivamente sí. Y va a depender el ámbito en que se desenvuelve la organización, sus objetivos, recursos, etc.

Y la pregunta final: ¿Cómo puedo saber qué camino seguir para avanzar después de mi certificado?

Lo ideal es consultarlo con un especialista. En GPE Consultores te ofrecemos un diagnóstico sin cargo para darte una idea de las opciones que hay hoy para seguir creciendo de manera controlada.